lunes, 28 de noviembre de 2011

No es suficiente con tener pensamientos positivos

   Para quienes hablan sobre la motivación, el pensamiento positivo es la clave para disfrutar del éxito y de la felicidad en esta vida. Pero, el optimismo y el pensamiento positivo por sí solos, si no van acompañados del esfuerzo y del trabajo duro, del conocimiento y de una cierta dosis de realismo, no aumentarán significativamente nuestro nivel de bienestar personal. Es más, puede que incluso sean perjudiciales: tener una confianza exagerada en nuestra capacidad para conseguir algo puede ser igual de negativo o más que creer que nunca seremos capaces de conseguirlo.  Creer que todo es posible sólo con desearlo es una fantasía de omnipotencia que no nos ayuda más de lo que puede ayudarnos creer, por ejemplo, que hay un Dios todopoderoso que vela por todos nosotros o un/a príncipe azul/princesa dormida que algún día vendrá a nuestro encuentro y nos colmará de felicidad. El verdadero éxito no consiste en creer indiscriminadamente en nuestras capacidades o en la “bondad” del universo sino en jugar lo mejor posible con las cartas que nos han tocado, en intentar hacer lo mejor con lo que tenemos sin victimismos ni megalomanías.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Llevar una vida más sencilla y con más sentido

A menudo, nos dejamos llevar demasiado por un estilo de vida dominado por lo material en el cual el “tener” está antes que el “ser”, el consumo exacerbado antes que la búsqueda de placeres sencillos y accesibles, lo exterior y superficial antes que lo interior y profundo. Olvidamos que tener más no equivale necesariamente a vivir mejor, a sentirnos mejor con nosotros mismos. Para llevar una vida más sencilla y con más sentido, te sugiero entre otras cosas:   1) Reducir el consumo en general: eliminar todo lo superfluo, todo aquello que “reluce”, que “deslumbra” pero que no satisface ninguna necesidad importante,     2) Reducir la dependencia de las “pantallas” (TV, Internet, etc.), de los móviles, de los Ipods, de todo aquello que en cierta manera te “esclaviza” sin que te des cuenta,       3) Potenciar el crecimiento personal, el desarrollo de todo tu potencial (en lo físico, lo intelectual, lo afectivo, lo psicológico…),      4) Buscarle un sentido a tu vida, algo hacia lo que caminar en la dirección de tus valores y anhelos más profundos,    5) Aprender a comunicarte mejor, a ser más asertivo/a, a decir “no” y poner límites cuando sea necesario,     6) Practicar ejercicio físico moderado, llevar una vida sana, cuidar tu cuerpo,        7) Establecer prioridades en todas las áreas de tu vida, intentando delimitar lo importante de lo secundario,      8) Cultivar la autodisciplina para conseguir metas importantes pero que requieren esfuerzo y paciencia,     9) Rodearte de personas y de un entorno en general que te apoye y te nutra (y cuidarlo), y alejarte en lo posible de relaciones toxicas que vampirizan tu energía, o de actividades autodestructivas,   10) Aprovechar todos aquellos recursos que, por ser gratuitos o casi gratuitos (por ejemplo, bibliotecas, cursos on line, contacto con la naturaleza, encuentros con amigos, etc.) no por ello son menos valiosos.

martes, 15 de noviembre de 2011

Las "páginas de la mañana"

  Es un ejercicio de escritura creativa recomendado por Julia Cameron, en su libro “El camino del artista”. Consiste en escribir todas las mañanas –sin excepción y sea cual sea nuestro estado de ánimo- tres páginas manuscritas en las que expresemos todo lo que fluya por nuestra cabeza en esos momentos, procurando eliminar el “censor interno” y no volverlas a mirar hasta pasadas 8 o 10 semanas. La autora insiste en que no hay manera de escribir mal estas páginas: es tan sólo una forma de vaciarnos de pequeñas frustraciones y problemas cotidianos, de utilizar la escritura como una herramienta terapéutica que nos ayuda a expresar lo que sentimos, canalizar nuestras emociones y ordenar los pensamientos. También lo podemos ver como una especie de meditación.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Contra la felicidad obligatoria

Todos queremos ser felices, pero la vida tiene sus luces y sus sombras y, junto con las legítimas aspiraciones de felicidad y bienestar también es preciso asumir y aceptar el dolor, las limitaciones. Nuestros antepasados sabían que la vida era dura, difícil y estaban más preparados para aceptar el dolor que nosotros. Nuestra sociedad actual ha pasado de ver la vida como “un valle de lágrimas” a una compulsión por la felicidad. Pascual Bruckner, en su libro “La euforia perpetua” comenta que desde la Revolución francesa, y más aún desde el Mayo del 68, la felicidad ha pasado a ser más que una aspiración, un deber. Quien no consigue ser feliz, viene a convertirse hoy en una especie de marginado, de inadaptado o, como mínimo, se siente culpable. El enorme progreso tecnológico de las últimas décadas junto con las creencias importadas de Estados Unidos acerca de que “todo es posible si me lo propongo” nos han dado quizás una visión demasiado optimista de las cosas que no tiene suficientemente en cuenta los múltiples factores que conforman la realidad.

martes, 8 de noviembre de 2011

¿Qué es la asertividad?

  Ser asertivos significa decir lo que pensamos, queremos, sentimos u opinamos sin perjudicar el derecho de los demás a ser tratados con respeto, de manera franca, honesta y no amenazadora y respetando nuestros propios derechos personales. Se trata de encontrar un punto de equilibrio entre:   a) la persona inhibida/ pasiva que tiende a evitar decir lo que siente, piensa, quiere u opina por miedo a las consecuencias, porque no cree en sus derechos personales o porque no sabe cómo manifestarlos y/o piensa que los de los demás son más importantes que los suyos, y       b) la persona agresiva que sí dice lo que piensa, siente, quiere u opina pero sin respetar a los demás. La asertividad requiere un entrenamiento, sobre todo en aquellas situaciones en que las emociones se nos llevan por delante y secuestran nuestra capacidad de reflexionar o actuar desde la calma y la serenidad. Iremos desarrollando este tema en futuras entradas del blog.
 

domingo, 6 de noviembre de 2011

Escucharnos a nosotros mismos

Nuestros estados de ánimo están siempre ahí, como un ruido de fondo. Conviene que nos paremos de vez en cuando, para escucharlos, para sentirlos como quien en el bosque pone la oreja para escuchar los susurros del viento. los cantos de los pájaros, el murmullo de las hojas... Conviene que los identifiquemos, que les pongamos nombre (“me siento tenso, triste, enfadado, esperanzado..”), que les demos la bienvenida (sea lo que sea lo que siento en este momento, está bien). Al principio, si no estamos entrenados, nos costará focalizar la atención en nuestro interior. Estamos acostumbrados a “tapar” nuestras sensaciones con ruidos externos: la tele, el Ipod, los múltiples reclamos de nuestra sociedad consumista… Más adelante, podemos mejorar nuestra escucha a través de la meditación, la escritura u otras herramientas de las que iremos hablando.

La mejor manera de impresionar es no intentar impresionar

Mostrándonos tal como somos, sin intentar vender una imagen falsa de nosotros mismos, es la mejor carta de presentación ya que con ello damos a entender que tenemos suficiente autoestima para no tener que buscar la aprobación. De lo contrario, les estamos diciendo a los demás que nos sentimos mal con nosotros mismos y que no nos queremos. Aún cuando consiguiéramos impresionar a alguien “vendiendo” un yo falso, ¿a qué clase de personas impresionaríamos? Cualquiera que valga la pena conocer, descubrirá tarde o temprano nuestra verdadera personalidad. Más inteligente sería, en todo caso, invertir nuestro tiempo en cambiarnos de forma positiva.