miércoles, 17 de octubre de 2012

Cómo preparar una entrevista de trabajo



Para preparar una entrevista de trabajo conviene tener en cuenta los siguientes apartados
1.    Contenido de la entrevista
 El entrevistador suele hacer preguntas relativas a:
-      Currículum vitae: es el primer filtro por el que han de pasar los candidatos. Normalmente, el entrevistador ya dispone de información previa al respecto pero puede querer ampliarla o confirmarla.
-      Experiencia en puestos similares
-      Información personal: el entrevistador puede preguntarle al candidato cuáles son sus virtudes y defectos, qué metas tiene, qué le gusta hacer, etc.
-      Información relacionada con el puesto: cómo se comportó el candidato en el pasado en puestos similares. Si no tiene experiencia previa, es posible que le pregunte cómo se comportaría en determinadas situaciones relacionadas con el puesto.

2.   Preparación de la entrevista
 Antes de la entrevista, conviene:
-      Controlar pensamientos negativos anticipatorios: cambiarlos por otros más positivos.
-      Anticipar y prepararse para posibles preguntas en función del tipo de persona que buscan y las características del puesto.
-      Efectuar un análisis previo de nuestros puntos fuertes y débiles. Sin mentir, procurar “maquillar” o darle la vuelta a lo negativo, a nuestros puntos débiles, presentarlos bajo una luz lo más favorable posible.
-      Preparar argumentos a favor de nuestra “candidatura” y todo aquello que podamos utilizar para dar una impresión positiva.
-      Prever preguntas difíciles y ensayar respuestas

3.   Presentación e inicio de la entrevista
-      Llevar ropa y apariencia correctas, sin extravagancias ni exageraciones.
-      Saludar y presentarnos. Esperar a que nos indiquen tomar asiento.
-      Tratar de usted al entrevistador, salvo que éste pida lo contrario.
-      Sentarnos de forma correcta y cómoda: no hundirnos en la silla, mantener una distancia correcta de la mesa, procurar mantener una postura relajada.

4.   Comportamiento durante la entrevista
-      Mantener un contacto visual adecuado: ni mirar fijamente ni rehuir la mirada, mirar mientras escuchamos más tiempo del que miramos mientras hablamos.
-      Mostrar un tono emocional acorde al contexto: animado, de estar interesado, pero sin cargar las tintas.
-      Hablar con un volumen de voz normal: ni demasiado alto ni demasiado bajo. Y con un ritmo de voz adecuado: ni demasiado deprisa ni demasiado despacio.
-      Ser muy cuidadosos con el lenguaje no verbal, con los gestos. Por ejemplo, no retorcernos las manos, mordernos las uñas o los labios, tocarnos el pelo en exceso, cruzar los brazos o cualquier otra conducta que denote inseguridad.
-      Al contestar, hacer una pequeña pausa para pensar antes de hablar y responder con tranquilidad, sin prisas. En caso de tener alguna duda, preguntar sin miedo. Podemos repetir “en forma de eco” la pregunta del entrevistador para tener un poco más de tiempo para pensar (por ejemplo: “quiere saber si tengo experiencia en organizar grupos... bien, pues...”) Evitar muletillas (como “ejem”, “mmm”, “bueno...”) o responder con monosílabos (“si”, “no”)
-      Evitar dar información desfavorable acerca de nosotros: no mencionar bajas anteriores, enfermedades, malas relaciones en otros trabajos, etc. En lugar de eso, dar información favorable, como felicitaciones recibidas, largas temporadas de estancia en un mismo trabajo, etc.
-      Hablar en positivo: “darle la vuelta a lo negativo o maquillarlo”, convertir la pega en ventaja (por ejemplo, en lugar de decir “soy tímido” decir “soy una persona sensible y reflexiva”), subrayar nuestros puntos fuertes.
-      No enrollarnos, no contar batallitas, responder de una forma clara y concreta a lo que nos están preguntando.
-      Procurar hacer preguntas al entrevistador, tanto para demostrarle que estamos interesados en el puesto como para obtener información que puede ser importante a la hora de decidir si el puesto nos interesa realmente.
-      Formular comentarios que denoten interés y entusiasmo por el trabajo.

5.   Otras recomendaciones
a)   Ante preguntas difíciles (aquellas que tocan nuestros puntos débiles o nos ponen “contra las cuerdas”):
-      Evitar tanto mostrarnos atemorizados y callarnos como responder con brusquedad o de forma agresiva.
-      Pedir que nos aclaren lo que quieren decir, si es necesario.
-      Preparar la argumentación y ensayar previamente las respuestas a posibles preguntas difíciles.
-      No intentar engañar, pero ser astutos.
-      No ofrecer por iniciativa propia información perjudicial
-      Argumentar reduciendo el problema, demostrando que lo tenemos controlado.
b)   Hablar de nuestros logros: “he colaborado en…”, “he tenido oportunidad de aprender…”, “estuve encargado de…”
c)    Denotar motivación y entusiasmo: “estoy muy interesado en…”, “me motiva mucho poder…”, “me encantaría trabajar en un puesto como éste”, etc.
d)   Denotar seguridad. Cambiar:
-       “Creo que.../ me parece que... por estoy seguro de...”
-      “No sé si sirvo para...” por lo haré bien”
-      “Eso me asusta...” por “venceré este obstáculo
-      “Seguro que hay candidatos mejores” por “estaré a la altura”

6.   Factores de alto riesgo
-      Mala presentación: vestimenta inadecuada, aire descuidado, estilo poco profesional.
-      Llegar tarde a la entrevista (o llegar con demasiada anticipación)
-      Falta de preparación para la entrevista, demasiada improvisación.
-      Falta de colaboración con el entrevistador. Por ejemplo, negativa a responder a algunas preguntas.
-      Falta de cortesía, de tacto
-      Falta de control emocional: temblor de la voz, tartamudeo, agitarse en el asiento, frotarse las manos, dar vueltas al anillo o alianza, tocarse continuamente la cara, pestañear frecuentemente, mirada huidiza, etc.
-      Motivación poco clara para el puesto, falta de entusiasmo.
-      Carencia de objetivos profesionales concretos y razonables.
-      Mostrarnos resentidos (por ejemplo criticar a antiguas empresas o a algún ex jefe), dejar ver que tenemos dificultades para llevarnos bien con la gente o para ajustarnos al ambiente de los trabajos, o que somos personas conflictivas, etc.
-      Hablar demasiado o demasiado poco, no escuchar, hablar atropelladamente, etc.
-      Mostrarnos demasiado agresivos o, por el contrario, demasiado condescendientes o sumisos
-      Mencionar una disponibilidad inmediata si el entrevistador sabe que actualmente estamos en otra empresa.

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